Serie de 400 unidades

El año 1.952 fue distinto para el mundo de la Fórmula Uno ya que no se celebró la tradicional carrera para coches de Gran Premio de Mónaco. En su lugar se celebraron dos carreras para automóviles de categoría Sport; una categoría hasta 2.000 c.c. y otra para cilindradas superiores. Allí se dió cita una nutrida concurrencia: equipos como Allard, Aston Martin, Ferrari, Talbot-Lago... y pilotos como S. Moss, R. Parnell, P. Collins, R. Manzon...

En este bello escenario se podían encontrar participando dos Pegaso Z-102 inscritos por ENASA. Se trataban de berlinetas aligeradas, carrocerías de fábrica BE 2, equipadas con motor 2.8 con cuatro carburadores. Estaban pintados en rojo con el capot en amarillo y tenían unas rejillas de aireación y aberturas para la ubicación de los tapones de aceite y agua. Llevaban las matrículas provisionales B-104251 y B-104252. El montaje los coches fue tan apurado que no hubo tiempo para realizar el rodaje previo, por lo que se decidió llevarlos por carretera desde la fábrica de Barcelona hasta Mónaco. Así Joaquín Palacio y un mecánico probó su montura mientras que Celso Fernández hizo lo mismo con el otro coche, aunque éste sería confiado en el G.P. al piloto Juan Jover.

Una vez en el circuito, los problemas surgieron rápidamente: la dirección resultaba muy dura y los frenos no respondían a las solicitaciones tan intensas y frecuentes. Además, hacía mucho calor, y dentro de las berlinetas era insoportable. Rápidamente los mecánicos de Pegaso se pusieron a trabajar en las cajas de dirección de los coches; teniendo incluso que realizar trabajos a mano en las estrías del sinfín por no poder disponer de la maquinaria adecuada. Pero los problemas aparecieron de nuevo en los entrenamientos oficiales. En esta ocasión una canalización del aceite se rompió en ambos coches con la consiguiente humareda. Ante tal cúmulo de circunstancias, en la mañana siguiente y de una manera sigilosa el equipo Pegaso tomó rumbo a España. La escasez de tiempo y la falta de una adecuada puesta a punto hizo que W.P. Ricart comentase a los responsables de la preparación a su vuelta del Principado: "Mi prestigio puede aguantar este percance, pero que no se repita". Como anécdota del G.P. los pilotos no llevaron sus cascos de competición al pensar que no eran obligatorios y, para subsanar este error, se compraron unos shalakoffs de corcho que fueron pintados en rojo. Debido al calor reinante dentro de los coches la pintura se reblandecía y arrollaba por la cara de los pilotos, lo que causaba un gran susto en los boxes pensando que sufrían alguna extraña hemorragia...



Modelo AGOTADO.

 

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