Serie de 500 unidades

Pocos modelos pueden sintetizar el espíritu de un prototipo, como el Jaguar E2A. A pesar de no contar con una gran trayectoria en competición, su existencia aúna la técnica y experiencia extraída en los circuitos, con las características que debe tener un modelo de serie.

Así, puede considerarse al E2A como el eslabón perdido entre los modelos D y E. Bajo su afilada carrocería escondía muchos componentes del antiguo D, anclados a su chasis semi-monocasco, siendo quizás la mayor diferencia la suspensión trasera independiente con frenos in-board.

En febrero de 1960 el prototipo realiza las primeras pruebas. Cuenta con un propulsor de seis cilindros y tres litros (EE1301-10), con alimentación por inyección Lucas. Antes de su participación en los test oficiales de Le Mans, se cambia por el EE-1307-10. Los resultados son prometedores pero se evidencian problemas de estabilidad, que intentarán resolverse con una deriva vertical tras la cabeza del piloto. El aspecto del coche, sin pintar y con el dorsal siete, es muy distinto al que veremos en junio.

A pesar de diversas pruebas con una caja de cinco velocidades, se opta por la ya conocida de cuatro, utilizada en el D, junto al primitivo motor reparado. Se pinta el coche con los típicos colores americanos del equipo Cunningham, verdadero artífice de su participación, eligiéndose a Dan Gurney y Walt Hansgen como tripulantes.

El Jaguar E2A no comienza mal la carrera, pasando tercero en la primera vuelta, pero pronto comienzan los problemas en el motor y al finalizar el tercer giro entra en boxes. Parece que un pistón está tocado y aunque el vehículo sigue en carrera, abandonará definitivamente tras diez horas y 89 vueltas.

Finalizadas las 24 Horas, el E2A volvió a fábrica y se instaló un nuevo motor de 3.800 cc (EE5028-10) y carburadores Weber, lo que obligó a modificar el capot delantero. La otra modificación más evidente, fue la sustitución del parabrisas por uno de menor altura, así como el cambio de neumáticos, de Dunlop a Firestone.

El equipo Cunningham lo inscribió en cinco carreras hasta finales de ese año en EE.UU., con Walt Hansgen en Bridgehampton (1º) y en las 500 Millas de Road América (3º general y 1º de clase CM). En Riverside se inscribe a Jack Brabham para Los Ángeles Times G.P. (10º) y a Bruce McLaren en Laguna Seca, en el Pacific G.P. que se disputa a dos carreras, resultando 12º y 17º (14º puesto final).

Terminado el periplo americano, el vehículo regresa a la factoría de Jaguar, donde es utilizado en la puesta a punto del sistema de frenado Dunlop Maxaret. Se arrincona hasta 1966, año en que su misión (una vez pintado de verde inglés) es servir de banco de pruebas para el futuro modelo XJ-13, incluido su motor V12. Bajo la piel del viejo cordero, se escondía el joven lobo… Estéticamente, tan solo había perdido su afilada deriva trasera.

Volvió a quedar olvidado hasta que el entusiasmo y empeño de una pareja de coleccionistas de Jaguar (Penny Griffiths y Roger Woodley), consiguieron salvarlo del desguace. Su primera aparición pública fue en Brands Hatch (previo al G.P. de F-1) 1970, vuelto a pintar en colores Cunningham y en manos de Jo Siffert. Desde entonces, éste icono del automovilismo, ha frecuentado selectos escenarios y protagonizado alguna subasta millonaria.

El mismo espíritu de Briggs Cunningham (piloto, preparador, constructor, coleccionista…) y su equipo, podemos encontrarlo en César Jiménez y Slot Classic, por lo que no es de extrañar la elección del Jaguar E2A como el nuevo modelo a reproducir.

MIGUEL PASCUAL para SLOT CLASSIC

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